11 noviembre 2006

71.

1. "José Artero, de 25 años, fue asesinado ayer con arma de fuego, a las 7:30am... El se dirigía... hasta un solar para cortar maíz, cuando varios sujetos los atacaron..."
2. "...fue ultimado a tiros, Santiago González, de 40... La policía dijo que tres sujetos llegaron a su casa y lo mataron..."
3. "Otro hombre sin identificar fue ultimado a tiros el jueves en la noche..."
4. "...una mujer fue apuñalada..."
5. "...fueron ultimados... Juan Carlos Carrillo, de 25 años, y Juan Marcelino Leiva, de 32... desde un vehículo en marcha les dispararon..."
6. "...fueron acribillados Edgardo Ramírez Ramos, de 25, y René García Cuéllar, de 26. Se encontraban platicando cuando fueron atacados por desconocidos..."
7. "...falleció Cecilio de Jesús Herrera Vásquez, de 25 años..."
8. "...fue ultimado Juan Antonio Vigil Romero de 35 años..."
9. "...fueron acribillados José Adolfo Funes Saravia, de 27 años, y Milton Alexander Domínguez Meléndez, de 24. Ellos se encontraban en el punto de buses de la ruta 9 cuando fueron atacados por delincuentes."
10. "Saúl Geovany Hernández, de 21 años "fue asesinado ayer a manos de uno de los pasajeros que se conducían a bordo del bus..."
11. "Varios hombres... atacaron a balazos a Carlos Alberto Cruz, de 29 años..."


La policía, la Fiscalía y ahora también medicina legal se rehusan a dar información sobre asesinatos bajo el argumento que "los reportes de homicidios sirven de parámetro para los homicidas". Un argumento aberrante claro esta, puesto que en todo caso la información debería servir para fundamentar estrategias y acciones enérgicas en contra de lo que sucede. La censura de información es obviamente una decisión política, muy lamentable por cierto. Bien dice Héctor Silva Ávalos en su columna de opinión en LPG:
"Ocultar es siempre una mala señal".

Comments:
11 Noviembre: 13 Asesinatos
(Excluí a José Artero, considero que es el mismo del dia anterior,acepto correcciones)
Acumulados 420

"Recuerde, estos no son muertos, son estadísticas" El Gobierno
 
Hoy en el diablo de hoy... perdón, en el diario de hoy, dice la psicóloga Mónica Michiels de Molina (por fortuna mi madre nunca fue propiedad "de" nadie, pero esa es otra historia) que los principales factores de la violencia son: PROBLEMAS FAMILIARES, MIGRACIÓN, LA CALLE, LA TELEVISIÓN, INASISTENCIA ESCOLAR, LA POST GUERRA.
En fin un análisis pobre de los factores que provocan la violencia en nuestro país. Como profesional deberia darle verguenza su análisis mediático de la causas.
Y menciona la "cultura de la paz" como una solución...... heeeey no es parecido a lo que los medios publicaron ayer???? .... será un nuevo slogan político?? "Mano recontraquetedura" --> "Cultura de la paz" ... al final dice que las madres son las incultas que no pueden educar a sus hijos... je je je "bienvenido al país de las avestruces".
 
Efectivamente José Artero aparece también asesinado, pero en la noticia de hoy es reportado como que fue asesinado ayer y por lo tanto no podría haber sido reportado el mismo. Nos quedará la duda de si fue la misma persona y un error de los periodistas, o si efectivamente murieron dos personas con el mismo nombre con un dia de diferencia.
Aprovecho agradecerle Neko la compañía y el conteo diario.
 
Estimada Mayra:

Sé que no le parece mucho la idea de parar el "morbo" de la matanza que ocurre en nuestro pais.

Ya con esto pienso le será mas dificil complacerse y complacer la historia de un pobre "fallecido" por la carencia de informacion.

Quisiera saber si aun con la idea de que todos colaboremos en buscar educarnos en lo bueno, sin dejar de informar lo malo, usted todavia insiste en escribir sobre muertos sin nada mas que escribir sobre el muerto.

Al final de su dia cien, se reducira la violencia, nos envio un mensaje positivo o solo contribuyo a sumar y sumar muertos?

Le dejo este articulo, espero que me entienda esta posicion.

"Manos a la obra. Ante la sostenida crisis de inseguridad pública que nos castiga, El Salvador nos necesita hoy más que mañana y todos, funcionarios, académicos, empresarios, periodistas, ciudadanos al fin y al cabo, lo sabemos perfectamente.

Los hechos de cada día lo ilustran y denuncian hasta el hastío: nuestro país atraviesa una de sus peores etapas en su todavía corta historia democrática. Sumada a nuestros retos históricos, la violencia delincuencial y el crimen en todas sus formas no nos permiten aspirar a una calidad de vida decente y obstaculizan un desarrollo económico y social que garantice más y mejor empleo o estabilidad en nuestra proyección a futuro. Y heridas la convivencia y la confianza en las instituciones, incluso nuestra democracia se ve cada vez más amenazada.

La solución, aunque complicada, está sin embargo al alcance de nuestras manos. Si bien el liderazgo y la iniciativa se le pueden y deben exigir a las instituciones, el éxito dependerá también de lo que hagamos usted, yo, cada uno de nosotros, a título individual y en el desempeño de nuestras diferentes labores cotidianas.

Han pasado apenas unas semanas desde que el embajador estadounidense, Douglas Barclay, movió el tapete sobre el que nuestra sociedad parecía estar adormecida. En los últimos tiempos, en lo que respecta al problema de la criminalidad, casi nadie se atrevía a dar la cara y, como dijo uno de nuestros columnistas, “no nos escuchábamos a nosotros mismos”. Desde la intervención de Barclay, hemos visto sin embargo a todos los sectores productivos y pensantes del país hacer valiosos aportes sobre cómo tratar este flagelo.

La propuesta que FUSADES hizo la semana pasada, por ejemplo, no debe ser menospreciada y es importante que el Ejecutivo la tome muy en cuenta a la hora de tomar sus futuras decisiones. En parte, coincidimos en que debe tomarse una acción independiente, pero sustentada en muchas de las ideas que ya están emanando de las fuerzas vivas del país, sin olvidar las ya arraigadas preocupaciones por la necesidad de depuraciones en los mandos medios en la Fiscalía, la Policía Nacional Civil y dentro del Órgano Judicial, que permitan a mediano plazo garantizar la correcta aplicación de la ley.

Respetamos el alto en el camino y el énfasis en el análisis que ha emprendido el presidente de la República. Hay que estudiar sin carreras las estrategias de Estado y las posibles reformas legales que podrían encaminarnos a reducir el crimen. El aporte de la Comisión Nacional para la Seguridad Ciudadana y la Paz social, cuya próxima reunión contará con la presencia del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en labores de secretaria técnica, simboliza el compromiso del país entero con esta causa.

En ese sentido, no hay mejor momento para detenerse a comentar la responsabilidad que a menudo se atribuye a los medios de comunicación por la dimensión que ha alcanzado esta epidemia delincuencial, y a las habituales críticas a la forma en que difundimos esta realidad, que a veces provoca una triste desesperanza.

El jueves 9, los principales periódicos, canales de televisión y emisoras de radio del país hicimos público un compromiso común que pretende ser un “hasta aquí”, una frontera, un paso decidido hacia la responsabilidad informativa y la madurez editorial. Sin sesgos y sin ocultar información, es hora que todos, no solo algunos, elevemos nuestros estándares de calidad y ética en la manera en que encaramos periodísticamente el tratamiento noticioso de la violencia y el crimen organizado en el país. Esta es la tarea patriótica que ahora une, por primera vez y en forma histórica, a los medios de comunicación social de El Salvador.

En LA PRENSA GRÁFICA ya hace más de un año y medio nos planteamos esta misma tarea. Conscientes de la preocupación que ya afloraba en la población, nos preguntamos cuál debía ser nuestro papel ante la desbordante realidad del crimen. Hallar la respuesta no era fácil para un medio que informa con toda libertad e independencia para orientar bien a sus ciudadanos, pero encontramos un aliado imparcial y estratégico: el programa Sociedad sin Violencia del PNUD.

El acercamiento se materializó en la firma de un convenio de asesoría técnica, que nos llevó a evaluar nuestra cobertura periodística sobre violencia, con el objetivo de fortalecer nuestra línea editorial y garantizar a nuestros lectores una información completa, seria y sin morbo. Poniendo a Dios como principio, elaboramos un manual de cobertura que sigue vigente. Nuestra información es desde hace tiempo más que una simplificada y frívola representación de la realidad cotidiana, y contempla el respeto a la dignidad de víctimas y testigos, a la presunción de inocencia de los acusados... e incluye pautas para un mejor tratamiento fotográfico y de diseño.

Además, bajo la política integral de nuestro diario, continuamos dando fuerza a la educación, apoyando con estrategias y material didáctico la lucha por disminuir el analfabetismo y por contribuir a la educación de los más necesitados, que al mediano plazo es la mejor medicina contra la violencia. Los más de $1,700 millones que se invierten cada año en seguridad deberían, esa es la meta, encauzarse hacia programas de educación y desarrollo.

Habrá quienes piensen que se trató y trata de una maniobra publicitaria. Se equivocan. Detrás de nuestro esfuerzo había y permanece una conciencia sincera y una inversión de tiempo, creatividad y recursos que nos agrada manifestarle al país entero. Nuestra histórica edición en blanco y negro “Todos contra la violencia”, que hiciéramos circular en mayo de 2005, buscaba precisamente lo que hoy parece cristalizar en hechos: que todos, no solo funcionarios y políticos, tomemos acciones individuales y colectivas para frenar las cifras que nos entristecen.

A los medios se nos ha calificado como guardianes de la democracia. Esa labor se cumple brindando espacios a la discusión y a la construcción de consensos. He ahí nuestra contribución patriótica a la búsqueda de soluciones eficaces que nos lleven a la paz y el desarrollo soñados en los Acuerdos firmados en 1992. El compromiso histórico al que hemos llegado los medios de comunicación salvadoreños esta semana simboliza nuestra firme esperanza en lograr desde el trabajo conjunto, por encima de la competencia empresarial y de las diferencias de pensamiento, ese futuro mejor y sin violencia.

Ojalá todos los salvadoreños lleguen a compartir esa esperanza y que nosotros sus servidores, desde la fiscalización y la propuesta, logremos que se sientan acompañados en el rumbo hacia la paz social.

escrito en LPG por: José Roberto Dutriz/Presidente Grupo Dutriz, director ejecutivo LPG
jrd@grupodutriz.com

saludes
 
Este tema tiene, en mi opinión, dos vertientes:

1. El amarillismo periodístico, los quince minutos de fama, y los "copycats."
Lo de los quince minutos de fama del criminal es un fenómeno harto documentado en los países civilizados: ciertos criminales derivan gran satisfacción de ver sus hechos narrados por los medios. De ser nadies, les convierte en alguien, aún si el nombre del criminal no es publicado, puesto que en sus mente enferma, ya han conseguido su objetivo de relevancia. De igual forma, otros seres reprimidos a menudo ven el éxito de dichos criminales, y copian el crimen. Estos problemas no son del todo solubles por los medios (a menos que cesen de informar), pero un poco de decencia y de mesura en cuánto y cómo se presenta la información puede ser de ayuda.

1. Las estadísticas gubernamentales.
Son responsabilidad primaria del Estado y cimiento de la democracia, puesto que, de otra forma, ¿cómo hemos los votantes de evaluar el desempeño de nuestros representantes? Es irresponsable que nuestro gobierno tan siquiera plantee la idea de guardarse las estadísticas, y es inaudito que los medios (voz del pueblo) callen ante semejante abuso.

Lo que no podemos hacer es confundir ni mezclar las vertientes. Que los medios se auto-regulen, sin injerencia del Estado, y por el bien de la sociedad, bien. Y si algunos medios no quieren unirse a esta iniciativa, enhorabuena también: libertad para elegir.

Pero que el Estado pretenda mantenernos a oscuras con respecto a las estadísticas, esto, señores, es inaceptable.
 
Que no me parece mucho la idea de "Parar el "morbo" de la matanza" dice. He buscado la palabra en el RAE y define "morbo" como:
una enfermedad, o interés malsano por personas o cosas, o atracción hacia acontecimientos desagradables.
Creo entonces que ha malentendido lo que comenté respecto a que las instituciones gubernamentales se rehusen a dar información que es de naturaleza e interés público. Estoy de acuerdo con el puntero de autoregulación que han sacado los medios de comunicación para darle un tratamiento menos amarillista, menos estigmatizante a la noticia, enfocados hacia las consecuencias de la violencia (como esta afecta directamente a los familiares, como los criminales -en los escasos caso que ocurre- son enjuiciados y condenados). Pero el gobierno no puede ocultar información respecto a los asesinatos solo porque esto atenta contra sus pronósticos de inversión extranjera o porque afecta las proyecciones de alza de turistas del MiTUR.
"Un país unido" dice el presidente en sendas vallas por todo El Salvador. Pero un país unido cuida de sus muertos, de sus víctimas, de sus pobres, de sus niños y viejos, de sus talentos en el deporte, las ciencias y las artes, de sus oportunidades tanto como de sus flaquezas.
Creo también confunde mi motivación en este blog puesto que habla de que me resultará "más difícil complacerse" ahora que la información no me será accesible. En primer lugar es para mi un recuento doloroso. Siento a cada muerto como parte de mi y desearia que ninguno de todos ellos hubiera tenido que morir así, de esa manera.
En segundo lugar, pareciera que ud creyera que con ocultar la información los muertos dejaran de existir. Y eso me recuerda a los tiempos de la guerra, en que aqui oficialmente no pasaba nada. Y eso más bien se llama desinformación.
Me pregunta si al final de este recuento algo habrá cambiado. Le diré que yo he cambiado, que lo que he vivido en estos dias me ha transformado. Que pido todos los días al abrir el periódico que no aparezcan más asesinados.
Le preguntó, y usted, ¿qué es lo que ha hecho?
No hay respuestas fáciles, pero hay que comenzar ya, con pasos pequeños, cada quien como pueda, como sea su voluntad.
 
Es increíble el nivel de sometimiento al imperio de éste régimen.Este país ya es colonia yanqui. Bastó que Mr Barclay hablara para que "la sociedad despertara" de éste "sonambulismo", según la familia Dutriz, y su aporte será censurar la informacion para que las "inversiones" do dejen de llegar. Vaya "moral" la de estos amorales.Por supuesto que muchas de esas "estadisticas", forman parte del amarillismo de la prensa y demas medios de este pais, de ahi la palabra "morbo" que se puede aplicar a los medios de éste país,pero censurar la informacion es otra cosa y hay que poner las barbas en remojo.Los dueños de los medios apoyan la venta de armas,(pregunten a Quique Altamirano o al zar Ezersky, y demás)) y son compadres de los que tienen negocios de las empresas de seguridad, el director de la policia incluido. Es ilustrativo que FUSADES no menciona esto, lo mismo que dar a conocer a los corruptos. ¿Si ANEP amenazó con dar nombres de los corruptos, por qué no lo hace? porque son compinches.En otro orden de cosas, no cree Mayra, que es necesario, ya que habrá censura, idearse alguna forma de derrotarla.No se me ocurre nada por ahora,pero si hay contactos en Medicina legal que pasen informacion seria una alternativa o periodistas honestos, medicos , forenses honestos . Esta censura hay que combatirla, porque es solo el comienzo, estos fascistas continuaran censurando otras cosas, luego dirán que es prohibido y subversivo decir que hay pobreza en este país, etc.
 
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